La calle 30, una de las arterias de la caribeña ciudad de Santa Marta, amaneció este martes casi vacía. No pasaban buses ni taxis: desde temprano, los conductores guardaron sus vehículos por temor a las amenazas de encapuchados que les dieron esa orden. La amenaza no se quedó allí, y dos buses que salieron terminaron incinerados en el puente del barrio 11 de Noviembre, y a pocos metros del comando de la Policía Metropolitana alguien incendió un taxi y una tractomula. En el Mercado Público de Gaira, en Cristo Rey, las cortinas metálicas bajaron. A un supermercado sobre la Troncal del Caribe, la vía que atraviesa la ciudad en su zona occidental y la conecta con Barranquilla hacia el suroeste y Riohacha al noroeste, le dispararon por tener las puertas abiertas. La ciudad de unos 600.000 habitantes, uno de los mayores destinos turísticos de Colombia y capital del departamento del Magdalena, entró en crisis.
Fuente: elpais.com