En una segunda vuelta marcada por graves irregularidades en el accionar de las grandes plataformas, el presidente Lula da Silva se ha impuesto frente al bolsonarismo con más de cuatro millones de votos. Sin embargo, aunque la voluntad de los brasileños expresada a través de las urnas contravino esta vez el dictado de los tecnoligarcas, un comportamiento cada vez más injerencista del poder tecnológico pone en jaque el futuro de la democracia en Iberoamérica. La victoria de Lula pone sobre la mesa que es posible ganar en las urnas a los dueños del algoritmo, pero también la necesidad de poner freno a su asalto a la democracia.
Fuente: elpais.com