La primera vez que la diseñadora, empresaria y ahora comunicadora Bella Freud (Londres, 65 años) se dio cuenta de que la ropa era mucho más importante de lo que parece tenía diez años. Acababa de regresar de Marruecos, donde había vivido con unos desconocidos -gracias a los que aprendió a hablar árabe- durante meses mientras su madre recorría el país sola. “Nos mudábamos sin parar y nos instalamos en Sussex. Recuerdo mirarme en un espejo y verme con una especie de blusa con cuello grande y pensar: ‘No me gusta mi reflejo. Algo aquí no está bien”, explica Bella Freud, cómodamente sentada en un sillón de cuero de un estudio al Noroeste de Londres, asomado al cementerio decimonónico más grande de la ciudad. La madre de Bella Freud, la irlandesa Bernardine Coverley, conoció al legendario pintor Lucian Freud —íntimo de Francis Bacon y miembro del clan de psicoanalistas más célebre de todos los tiempos— en un bar del Soho cuando solo tenía 18 años. Él ya era un hombre de 40. Nunca se casaron y su relación romántica no duró mucho, pero ella insistió en que sus dos hijas no rompieran nunca con él, quien llegó a reconocer a otros doce descendientes. Poetisa, viajera impenitente, espíritu libre, murió en 2011, solo cuatro días después que el pintor, al que visitó en su lecho de muerte. De ella es la bufanda con la que nuestra protagonista aparece en esta sesión de fotos en la que el decorado hace alusión al subconsciente que ahora ella explora en su podcast ‘Fashion Neurosis’. Este programa propio le ha dado notoriedad mundial y a él han acudido desde Rosalía (“es impresionante lo inteligente que es, dirá”) a Karl Ove Knausgård pasando por Courtney Love. Las conversaciones empiezan girando en torno a la moda pero acaban siendo un salvoconducto hacia otros muchos temas. “Yo pasé toda mi infancia intentando sortear las reglas que mi madre y mi padrastro nos ponían en cuanto al atuendo”, explica con una actitud tranquila pero retadora a través de las pausas infinitas (tan difíciles de reproducir en el lenguaje escrito) que hace evidente que ha heredado el genio de su padre y la excentricidad de su madre.
Fuente: elpais.com