Cristiano Ronaldo tenía 23 años cuando, en unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo, dijo que “para ser honestos” el Balón de Oro se lo merecía él: “He sido el mejor y el más consistente”. Había hecho una temporada marciana con el Manchester United: 42 goles en 49 partidos, campeón de la Premier y de la Champions, máximo goleador de ambas competiciones y Bota de Oro europea. Pese a los números abrumadores, la reivindicación chirrió. Reclamar para uno mismo el mayor título individual del gran juego colectivo por excelencia siempre da cosa.
Fuente: elpais.com