En un momento clave de El desencanto, Leopoldo María Panero describe a su padre y su sonrisa como la del conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas. A su lado lo escucha atenta su madre, vestida de blanco y elegantísima. Ella es Felicidad Blanc, viuda y madre de poetas alcohólicos, que por extensión podríamos emparentar con la protagonista de la novela de Lewis Caroll: una niña bien madrileña que un día, sola y perdida, entró en un universo loco y decadente plagado de símbolos.
Fuente: elpais.com