Cuando el presidente de China, Xi Jinping, recién aterrizado, salió a la escalerilla del avión que le había trasladado a Washington para una visita de Estado, tenía ante sí una gran alfombra roja. Y a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, que le esperaba al pie del avión en la base aérea de Andrews, en las afueras de la capital. El líder chino llegaba para una visita de Estado de tres días que estará colmada de agasajos y en la que los dos presidentes tratarán de acercar posturas sobre asuntos desde la inteligencia artificial a Taiwán, pasando por el comercio bilateral y la guerra en Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha anunciado una prórroga de dos meses a la tregua arancelaria entre ambos países.
Fuente: elpais.com