Es probable que a usted le suene esta fórmula bien porque la emplea cuando las relaciones se tornan demasiado íntimas, o porque ha salido con alguien que se comporta de esta manera. Una relación amistosa, amorosa o familiar va cobrando fuerza hasta que una de las partes, en el momento en el que siente que se están forjando vínculos demasiado íntimos, se aleja instintiva e instantáneamente como forma de defensa. La terapeuta Kati Morton habla de personalidades ‘pez globo’, un concepto que creó cuando su psicóloga le dijo que posiblemente sus relaciones nunca llegaban a buen puerto porque temía mostrarse vulnerable. “Eres como un pez globo. Si alguien se acerca demasiado y empiezas a sentir que estás dejando al descubierto tu vulnerabilidad, sacas las espinas en lugar de comunicarte”, le dijo. Sandra Ferrer, psicóloga sanitaria, asegura que este tipo de comportamiento, pese a que a priori parezca contradictorio, tiene mucho sentido. “Conforme nos sentimos decepcionados, rechazados, abusados, abandonados, ninguneados o no correspondidos en relaciones pasadas, los seres humanos vamos desarrollando estrategias adaptativas para sobrellevar de la mejor manera el dolor que experimentamos en los vínculos y evitar sentirnos de nuevo así”, asegura. “Estas estrategias fueron funcionales en su día, pues su misión era protegernos. El problema es que esos mecanismos de defensa a los que llamamos protectores se solidifican con el tiempo y, lo que tenía un objetivo de hacernos sentir a salvo, acaba volviéndose en nuestra contra. Necesitamos actualizar esos mecanismos que en su día nos ayudaron a no sentir ese dolor punzante”, explica.
Fuente: elpais.com