así es el test de inteligencia emocional basado en el cine

así es el test de inteligencia emocional basado en el cine



Las relaciones interpersonales, el bienestar físico y psicológico y la adaptación psicosocial son aspectos que pueden mejorar con el desarrollo de la inteligencia emocional. Así lo manifiesta Carolina Martín Azañedo, doctora en Psicología y profesora del grado de Psicología de la Universidad Villanueva: «La inteligencia emocional conlleva una mejora en la comprensión de uno mismo y de los demás y promueve un mejor funcionamiento intrapersonal e interpersonal». Puede utilizarse también para resolver problemas, razonar y tomar decisiones de un modo más eficaz, así como mejorar el rendimiento académico, las relaciones sociales y disminuir las conductas agresivas y los conflictos en jóvenes.

Martín Azañedo señala que se puede trabajar y desarrollar a cualquier edad, pero cobra especial importancia en

 la infancia y adolescencia, los momentos de mayor desarrollo cognitivo, físico y social. «En el caso de ser padres, nos ayudará a su vez en la educación emocional de nuestros hijos. Los niños aprenden mayormente por modelado, copiando a sus adultos de referencia. Unos padres con una alta inteligencia emocional constituirán un modelo óptimo y enseñarán más fácilmente a sus hijos a gestionar sus emociones».

A diferencia de las generaciones anteriores, que accedían a la información normalmente a través de la lectura, Jesús Mª Alvarado, doctor en Psicología y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, apunta que son ahora la televisión y el cine las que han ocupado este espacio para el desarrollo de la inteligencia emocional.

Adobe Stock
Adobe Stock

«Gracias a las películas, los niños y jóvenes pueden mejorar los cuatro componentes de la inteligencia emocional, ya sea aprendiendo a percibir y comprender las emociones que hay en la escena o, gracias a lo que en psicología llamamos modelado: facilitarlas y regularlas», explica Pablo Sastre Ortega, psicólogo General Sanitario y maestro en Educación Primaria.

No obstante, hay que tener en cuenta que no cualquier película es positiva para un correcto desarrollo, por lo que Sastre Ortega recomienda que los padres vean cine con sus hijos y seleccionen. Aunque asegura que la mejor manera para aprender a percibir, comprender, facilitar y regular emociones siempre será socializando.

‘EmocioCine’

Seis investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Villanueva bajo el paraguas del grupo ‘Medición y Modelización de Procesos (MEMOpro)’ han desarrollado un test llamado ‘EmocioCine’ que mide el nivel de inteligencia emocional en alumnos entre ocho y dieciséis años mediante el visionado de 16 escenas de cine de ficción durante una hora. «Después de cada secuencia, se formula una pregunta y el participante debe elegir entre tres alternativas de respuesta», expone Santiago Sastre Llorente, doctor en Educación y responsable de los grados de Educación de la Universidad Villanueva hasta 2021.

Sastre Llorente indica que ‘EmocioCine’ puede ser utilizado en el ámbito escolar por psicólogos y orientadores para identificar alumnos que tengan dificultades para manejar sus emociones y comprender las de los demás, para así evitar que desarrollen comportamientos problemáticos o sean rechazados por sus compañeros. «También puede resultar útil para detectar alumnos con altas habilidades emocionales, que podrían actuar como mediadores en los conflictos escolares y en las situaciones de acoso».

El hecho de usar escenas cinematográficas presenta una serie de ventajas. Según explica Teresa Artola, doctora en Psicología y profesora del grado de Psicología en la Universidad Villanueva, la prueba resulta divertida y motivante. Además se logra que la actividad sea mucho más realista que en otros test basados principalmente en guiones escritos o en observar fotografías estáticas. «Las escenas han sido elaboradas por los autores de la pruebay validadas por un comité de expertos, basándose en situaciones cotidianas en las que pueden encontrarse los niños y adolescentes», comparte.

Adobe Stock
Adobe Stock

Amelia Jiménez Blanco, doctora en Ciencias de la Información y profesora de Secundaria y Bachillerato, explica que las distintas escenas que integran el test están divididas en los cuatro elementos que forman parte de la inteligencia emocional: percepción, facilitación, comprensión y regulación. En cada una de ellas, el sujeto tiene tres alternativas de respuesta y cada una corresponde a un nivel de inteligencia emocional.

«La prueba permite identificar el nivel de desarrollo de cada uno de estos componentes: un estadio inicial o descriptivo, que supone la percepción de la escena, pero sin capacidad interpretativa de la misma; un estadio intermedio (especulativo), en el que los individuos perciben aspectos emocionales de la escena, pero aún no tienen la capacidad suficiente para interpretarlos en toda su complejidad; y un tercer estadio, explicativo, en el que los individuos perciben y comprenden la escena en toda su complejidad emocional», expone Jiménez Blanco.

Gracias a esta prueba, los autores han percibido que la inteligencia emocional aumenta con el curso académico y está relacionada con las calificaciones escolares y la inteligencia verbal. «También han observado cómo los sujetos a medida que aumenta su inteligencia emocional, mejoran sus habilidades de interacción, ya que aprenden estrategias para hacer frente al ‘bullying’ y sufren menos acoso escolar», manifiesta Alvarado. Además, los que tiene altos niveles de inteligencia emocional tienen mayor probabilidad de ser elegidos por sus compañeros para mediar en los conflictos.



Source link

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *