Así afecta al rostro la práctica de ejercicio

Así afecta al rostro la práctica de ejercicio



Los beneficios del ejercicio y el entrenamiento son indudables: no solo nos permite recuperar y mantener un cuerpo sano, sino que incide de manera directa y positiva en la forma y ritmo en la que envejecemos a nivel global, pero ¿cómo afecta al rostro? Siendo la única zona que no se ejercita con el entrenamiento, y dónde más se refleja nuestro estado general, merece la pena prestarle especial atención y conocer cómo puede afectarle.

El entrenamiento físico reclama la participación de todo el cuerpo, incluso cuando los ejercicios se centran en grupos musculares o zonas concretas. Para hacer correctamente ejercicios de brazos y hombros, necesitamos involucrar al tronco, las caderas y las piernas para mantener la estabilidad. De este

 modo, y siendo el rostro la única zona que no se ejercita o activa para participar en el entrenamiento del resto del cuerpo, es lógico pensar que necesita de sus cuidados y ejercicios particulares, pero también vemos como atletas jóvenes, muestran una apariencia algo envejecida, ¿porqué?, ¿a que se debe?, ¿podemos impedirlo? Los expertos de Reto 48, gracias a su visión experta en el ámbito del entrenamiento personalizado, conocen esta realidad y nos explican el porqué, y cómo mantener un rostro de apariencia joven y saludable acorde al estado y aspecto general que se consigue con su metodología única.

Qué ocurre en el rostro

Miguel Ángel Peinado, entrenador personal y autor de ‘Nunca pierdas la sonrisa’ (a la venta el 19 de enero de 2022), indica que el rostro también experimenta una pérdida de grasa fruto de la quema de calorías, algo que, de ser muy acusado, «puede envejecer nuestra apariencia» ya que esta realidad es una de las que llega con la edad, dejándonosl el rostro menos lleno y los contornos óseos faciales más marcados.

«Al sudar mucho perdemos no solo agua, que favorece la deshidratación de los tejidos, sino sales minerales que, por un lado, pueden irritar la epidermis, y debilitar su manto ácido externo y desmineralizar los tejidos haciéndolos más vulnerables a los agresores endógenos y exógenos como el envejecimiento cronológico, los radicales libres y las radiaciones UV», dice el entrenador.

Desde Reto 48, metodología de entrenamiento, cuentan que el ejercicio provoca radicales libres en nuestro cuerpo, y cuando la intensidad del mismo es muy alta, como la que realizan los atletas, nuestro organismo no puede hacer frente a tal cascada de daño oxidativo, pudiendo repercutir en el envejecimiento prematuro de su rostro de manera visible como vemos en algunos atletas.

El cuidado que hay que seguir

Términos como la hidratación, la limpieza o la exfoliación no son desconocidos para la gran mayoría. Sin embargo, cuando se liga cuidado de la piel del rostro y ejercicio, rara vez vemos la relacionamos más que con protección solar si el entrenamiento es en el exterior. Siendo esto absolutamente cierto e indispensable, la limpieza e hidratación antes y tras el ejercicio son claves. Antes del entrenamiento limpiaremos e hidrataremos la piel de rostro, cuello y escote para asegurarnos que no lo hacemos con bacterias y células muertas en exceso, y tampoco con la epidermis seca, ya que esto solo favorecería una posible proliferación de los microorganismos apoyados por el sudor, y a la vez, una mayor sequedad del estrato córneo.

Además, tal como cuentan desde Reto 48, tras el ejercicio ambos pasos nos ayudarán a eliminar restos de sudor, suciedad que pueda quedar atrapada en los poros y repondrá el capital hídrico de los tejidos que han experimentado cierto grado de deshidratación durante el entrenamiento con la perspiración. También la exfoliación es de gran ayuda para mantener la epidermis limpia y libre de células muertas que puedan ahogarla, adaptándola al igual que los productos de limpieza e hidratación a las necesidades particulares de la piel de cada persona.

«En definitiva, cuando haces ejercicios en exceso o corres demasiado, pierdes grasa de los músculos de la cara. Además, si haces una hora al día no, pero no hay que pasarse y eso sí siempre cuidando la cara con cremas», concluye Miguel Ángel Peinado.



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