Arabia, la tierra de las oportunidades

Arabia, la tierra de las oportunidades



Luis Rubiales y Abdulaziz bin Turki, durante la presentación de la Supercopa 2020, la primera en Arabia Saudí. / efe

Supercopa

Real Madrid, Atlético, Barça y Athletic disputan una Supercopa de España que puede reafirmar el dominio de los blancos, consolar a azulgranas y colchoneros o repetir la sorpresa de los ‘leones’ en 2021

José Manuel Andrés

Durante siglos, las dunas del corazón de la Península Arábiga fueron testigos silenciosos del transcurrir de caravanas de hombres y camellos, cargados con las riquezas procedentes de Oriente que habrían de suponer la fortuna para aventureros e intrépidos comerciantes. En pleno siglo XXI, Arabia Saudí sigue siendo un lugar de grandes oportunidades, aunque por otros motivos. La tierra de los petrodólares es una suerte de maná también para el fútbol español, que ha encontrado en el estado saudí una enorme fuente de ingresos como sede de la Supercopa de España, otrora torneo de verano, a pesar de las dudas que todavía suscita la monarquía dirigida por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán en materia de respeto por los derechos humanos.

Hacia Arabia parten los campeones y subcampeones de la Liga 2020-21 -Atlético y Real Madrid- y de la Copa del Rey 2020-21 -Barcelona y Athletic-. Un cartel casi inmejorable para vender las bondades del balompié nacional y con ello conquistar mercados capaces de atraer inversiones suculentas. Riad, la capital saudí, no es un escenario novedoso para el Barça. Los azulgranas disputaron hace apenas unas semanas un amistoso ante Boca Juniors que sirvió como homenaje a Maradona y le reportó al club catalán una cifra cercana a los tres millones de euros.

Peor recuerdo tienen en la ciudad condal de la experiencia de la Supercopa 2020, primera y única hasta ahora en Arabia Saudí, concretamente en Yeda. La derrota ante el Atlético en semifinales, con remontada rojiblanca en el tramo final, supuso la destitución de Ernesto Valverde como técnico culé y con ella el final de la última etapa de estabilidad en el banquillo azulgrana, desde entonces un disparadero por el que han pasado Setién, Koeman, Sergi y ahora Xavi. También repetirán en suelo saudí el Atlético y el Real Madrid, que protagonizaron una ajustada final hace dos años, resuelta en los penaltis tras aquella expulsión de Fede Valverde que evitó un mano a mano de Morata ante Courtois demostrando el espíritu canchero proverbial del jugador uruguayo.

Después de la vuelta a casa en 2021, cuando la Supercopa se disputó en Málaga, Córdoba y Sevilla por la covid, el fútbol español regresa a la tierra de las oportunidades saudí. Lo es en el ámbito económico pero también en el deportivo. Para el líder de la Liga, el Real Madrid, el torneo es una ocasión para alargar su momento dulce. Más allá del tropiezo en Getafe con el que los hombres de Ancelotti estrenaron el año 2022, su dominio en el campeonato de la regularidad solo lo discute el Sevilla, ausente en Arabia.

Bálsamo

Para Atlético y Barça esta Supercopa puede suponer una suerte de bálsamo. Los colchoneros llegan con cuatro de los últimos 18 puntos ligueros en su haber y aunque parecieron despejar dudas frente al Rayo en el primer partido del año, la igualada ante el Villarreal en La Cerámica dejó una primera hora de juego francamente decepcionante, poniendo en duda el sistema 4-4-2 que Simeone pareció haber recuperado con acierto una semana antes. Por su parte, el Barça está ante la oportunidad de establecer el punto de inflexión que necesita el todavía nuevo proyecto de Xavi en el Camp Nou. Mirar a la cara a ese Madrid contra el que ya acumula cuatro derrotas consecutivas y derrotar al eterno adversario podría ser la catarsis que buscan en Can Barça, que permita al inestable entorno culé volver a creer que su equipo puede competir por todo y desterrar el lema «es lo que hay», instaurado por Piqué y Koeman y denostado por Xavi.

El segundo clásico de la temporada abrirá el torneo mañana, desde las 20:00 hora española, las 22:00 en Arabia Saudí, en el fastuoso estadio Rey Fahd. Será el primer duelo entre blancos y azulgranas desde el cambio de formato en la Supercopa y el gran reclamo que se buscaba cuando se exportó el torneo. Ya el jueves, a la misma, turno para Atlético y Athletic, en otro duelo con enorme solera. Conviene no olvidar al conjunto vasco, entre otras cosas porque es el defensor de la corona. Su particular devoción por los torneos cortos invita a pensar que no viaja a Arabia Saudí de turismo, ni mucho menos.

Con cinco finales de Copa perdidas en los últimos trece años, la Supercopa ha llevado a Bilbao las mayores celebraciones de la época moderna. Aquel 4-0 al Barça en San Mamés en 2015 con el que los leones encarrilaron su primer título oficial en más de dos décadas o el empate ‘in extremis’ de Asier Villalibre el año pasado en la final disputada en La Cartuja, con victoria en la prórroga y celebración trompetera del ‘Búfalo’ incluidas, le sacan al aficionado rojiblanco una sonrisa.

La vacuna, obligatoria para acceder al país saudí

En días marcados por el caso de Djokovic y su polémica entrada en Australia sin estar vacunado contra la covid-19, Arabia Saudí recibe a los cuatro equipos que disputan la Supercopa de España bajo la obligación de presentar la pauta completa de vacunación para acceder al país. Así ha sido también en el caso de los jugadores, que en algún caso hasta ahora no tenían la doble dosis por decisión propia, sin que esta situación les impidiese viajar y jugar junto al resto de compañeros más allá del protocolo sanitario de LaLiga.

Ahora, y ante el desplazamiento a un país con una política más dura en materia de entrada a su territorio, aquellos futbolistas o trabajadores de los clubes que no hubieran completado la pauta completa de vacunación -al menos las dos primeras dosis, pues Arabia Saudí tampoco reconoce como segura la administración de una sola a personas contagiadas recientemente- han tenido unas semanas de margen para cumplir con los requisitos exigidos y participar con normalidad en el torneo.

Más allá del acceso al país, las autoridades saudíes han endurecido sus medidas ante la expansión de la variante Ómicron. En Riad, sede de la Supercopa, es obligatorio el uso de mascarilla tanto en interiores como al aire libre. Bajo estas premisas y debido a la situación sanitaria actual, los equipos apenas tomarán contacto con la realidad exterior en Arabia Saudí, limitando totalmente sus rutinas durante la semana a los hoteles y los desplazamientos hasta los campos de entrenamiento y el estadio de juego, todos en la capital saudí.



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